lunes, junio 30, 2008

Zaragoza Project (2/3)

Como os comentaba ayer en el post Zaragoza Project (1/3), fui con unos amigos a la capital "maña" con motivo de la Expo Zaragoza 2008.

Pues bien una vez dormimos en Zaragoza, nos despertamos, desayunamos, nos duchamos y nos dirigimos en coche al recinto de la Expo ubicado en la parte nord-oeste de la ciudad. Los policías locales no nos dejaron cruzar por un bonito puente por encima del río Ebro y nos indicaron que aparcáramos en el aparcamiento Norte de la Expo. Es curioso como en el aparcamiento sólo están asfaltados los carriles para llegar al aparcamiento que es de tierra y gravilla.

Al llegar al acceso norte de la Expo Zaragoza 2008, nos encontramos con una cola acojonante. Creo que la organización no había barajado una afluencia tan masiva de gente, desborando sus previsiones, aunque creo que esta fue el primer signo de falta de experiencia que denoté de la organización.

Después de más de una hora de cola para acceder al recinto, en la que nos dio tiempo de hablar con un madrileño que venía con su familia numerosa a ver la Expo en un día (como nosotros), y que recurrió al tópico de que la humedad de Barcelona hace que el calor sea más insoportable, finalmente entramos ueeeeeee...

Para acceder al recinto debes pasar por tres zonas de seguridad. En la primera te dirigen hacia uno de los 10 arcos de seguridad detectores de metales, que es la seguridad en sí. Por cierto, la revisión de las bolsas de mano es un tanto aleatoria. En el tercer control te hacen picar la entrada utilizando un lector de código de barras.

Unos chavales y chavalas de voluntariado te entregan un mapa del recinto de la Expo 2008, y como habíamos quedado en Mozambique preguntamos su ubicación. Este stand se encuentra en uno de los cacahuetes, concretamente el destinado al África. El exterior de este pavellón es muy espectacular gracias a su recubrimiento plata brillante, pero su interior es un tanto decepcionante. Sólo me gustó un sólo de batería que se brindó un artista negro para realizar una prueba de sonido.

Uno de los primeros pavellones que visitamos fue el de Portugal, y creo que el chaval que nos hizo la charla, aunque muy cachondo y simpático, durará dos diás ya que se metía por la manera de hacer de los portugueses. Lo peor del pavellón fue la cola que tuvimos que hacer a pleno Sol, y que provocó un desmayo en una chica.

Quizá, lo más detacabe del pavellón de Portugal era esta copa de vino de Oporto, la mayor del mundo (Guiness World Records 1998), propiedad del IVDP - Instituto dos Vinhos Douro e do Porto.

Por cierto, el comer en la Expo fue toda una odisea. Eran antes de las 2h cuando tratamos de encontrar algún restaurante para comer, pero las colas ya eran inmensas, e incluso en Japón nos cortaron la cola indicando que a las tres y media cerraban cocina y ya no daban con la gente que tenían. Después de recorrer toda la Expo y ver la imposibilidad de comer en Francia, Italia, Japon, Polonia, India, Alemania, Bélgica... decidimos ir a uno de los chiringuitos. Mientras hacíamos una enorme cola, nos enteramos que se habían acabado los bocadillos y las alitas de pollo, y que únicamente quedaban bebidas y patatas bravas.

Yo tengo que reconocer que con el hambre que tenía me puse de mala leche y compré patatas para pasar el habre con una coca-cola pra sofocar el asfixiante calor. Entonces nos dirigimos en otro chiringuito con más cola en el que aún tenían bocatas. Después de un montón de tiempo conseguimos unos bocadillos de lo que quedaba: salchichón, que nos comimos en el suelo por falta de bancos o mesas como Dios manda para comerlos. Otra falta de experiencia clara para poder prestar servicio de catering/restaurante a la gente que viene a pasar el día.

En el pavellón dedicado a las islas caribeñas se hacía una clara propaganda para que te fueras de vacaciones a sus países... pero lo mejor era el final de todos los vídeos espectáculos, ya que tuvimos ocasión de tomarnos un mojito hecho por caribeños mientras disfrutábamos de su música.

El peor stand que vi fue el de Bulgaria, juntamente con el de Mozambique por su pobre contenido. Y quizás el mejor que tuve la ocasión de ver fue el que te explicaba la cultura del agua en algunas ciudades como Barcelona y otras grandes urbes a nivel mundial.

Me quedé sin poder visitar el pavellón del agua, ya que cierran a las 21h y nosotros intentábamos visitarlo un cuarto de hora después.... Tampoco sirvió que una de mis amigas insistiera a uno de los seguratas con: "Que hemos venido de Barcelona para verlo!".

Tampoco pude visitar el Pavellón de España, por la gran cantidad de gente haciendo cola, pero pude acceder directamente a la tienda en la que me maravilló el aire acondicionado que había en su interior... cosa que faltaba en el exterior. ¿Sería posible poner esa fantástica temperatura en toda la Expo??

La temperatura asfixiante que te encontrabas en las enormes colas para acceder en los pavellones, y la falta de una oferta de comida como Dios manda pensada para la enorme afluencia de gente que acude a la Expo son las dos máximas faltas que le encuentro a la Expo que siento reconocer: no recomiendo.

PD: Ya sé que el calor de Agosto en Barcelona es bastante jodido, y por eso todo el mundo (que puede) se va de la ciudad. Pero os puedo asegurar que el calor que aguantamos durante nuestro día visitando la Expo era mucho peor, y aquí no hay temas de la humedad que valgan y que comentaba nuestro colega de cola madrileño.

Acaba el post en Zaragoza Project (3/3)






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